LA TRAMPA DE LA REPRESENTATIVIDAD

La representatividad es uno de los grandes triunfos de nuestros tiempos. esto como frase grandilocuente encierra una gran trampa, porque no es un triunfo para los trabajadores, y veremos la razón.

Hace unos años para solucionar problema en el trabajo los trabajadores nos juntábamos en asamblea y hablábamos del problema y sus posibles soluciones. Porque el problema era de los trabajadores, no del empresario. Cuando el problema lo tuviera el empresario, era asunto suyo, no nuestro.

Aquí se ve una diferencia con el momento actual, estaban los asuntos de los trabajadores y los asuntos de los empresarios, y no los confundiamos. Y aunque las consecuencias recayesen en ambos, las soluciones eran muy distintas. Nosotros los trabajadores, una vez reunidos en asamblea, cada uno daba su opinión, unos mejor, otros peor y otros callados. Pero había participación de todos los trabajadores. Había compañeros sindicados y otros no lo estaban. La asamblea se realizaba y nunca se convocaba si no había un asunto de importancia que nos afectase a todos. Por lo que las soluciones eran de fuerza, es decir, "queremos esto, dádnoslo" o "no queremos esto, quitadlo".

Muy facilito de entender, incluso para el empresario. Para trasmitir el mensaje unitario, se elegía a un emisario. Se solía elegir al que mejor hablara, que hubiera defendido la postura que se había acordado en la asamblea y que aceptase el encargo, esto se hacía porque era muy engorroso acudir todos al despacho del empresario. Es cierto que normalmente que normalmente eran las mismas personas las elegidas, ya que daba gusto oirles hablar, eran personas valientes honradas y valían para estos menesteres. Así que para allá que iban, con un mandato claro, y sabiendo hasta donde podían llegar, porque llevaban clara la voluntad de la asamblea de trabajadoras.

Eran trabajadores hablando en nombre de trabajadores, respaldados por una asamblea soberana. El resultado de todo esto podía ser: el empresario decía que SI a nuestras reclamaciones, solucionado; el empresario decía que NO, entonces la asamblea decidiría que hacer. En la busqueda de soluciones, la confrontación directa era la vía natural porque unicamente demostrando fuerza y unidad el empresario se avenía a razonar.

Ante esta fuerza de los trabajadores, que lograban sus reivindicaciones, llegó la gran idea, LA REPRESENTATIVIDAD. Pero no fué nuestra idea... El empresario dijo: "ya que siempre vienen a hablar los mismos en nombre de los trabajadores, además cuando yo propongo una solución faborable a mis intereses ellos dicen que decide la asamblea, no ellos", entonces hagamos que sean estos dos trabajadores los que puedan decidir, asi yo me evito posiciones de fuerza de los currantes que me ponen tan nervioso. Estos son los liberados sindicales de estos sindicatos verticales creados por papá estado.

Es decir, que siempre sean estos dos, ( u otros dos, que a mí me da igual, dijo el empresario), los que decidan y que se callen las asambleas, que son la base del poder de los trabajadores. Así sabré a quién tengo que invitar a cenar y hacer regalos. Claro, a nosotros los curritos nos pareció cómodo, ahí fué cuando caímos en la trampa de la representatividad.

Ya que normalmente elegíamos a los mismos en las asambleas porque eran luchadores, combativos, elocuentes y honrados; ya que defendían la postura mayoritaria; ya que aceptaban ser los emisarios; AQUÍ VIENE LA TRAMPA, así nos robaron las asambleas, debido a la falta de activismo y consciencia social, cayendo en la comodidad.

Además como en las tv y los periódicos, repetían machaconamente que eso era lo democrático y civilizado, nos tragamos el anzuelo hasta el fondo. La estrategia era fabulosa, los curritos no volveríamos a representarnos a nosotro mismos a través de nuestras asambleas y nuestros sindicatos, sino que serían elegidos mediante unas democráticas y modernas elecciones con urna y todo, quienes serían las organizaciones sindicales quienes podrian decidir por nosotros.

Nosotros DELEGAMOS en ellos y ellos son nuestros representantes. Los curritos podremos olvidarnos de nuestros problemas, aunque estos problemas sigan existiendo, porque tendremos representantes elegidos en urnas. Y además ésta representatividad no existe sin delegación.

Lo curioso de éste asunto, es que no fuimos los currantes quienes decidimos en nuestras asambleas aceptar ésta situación, ya que era perjudicial a nuestros intereses. Nadie nos preguntó si éste era el sistema que queríamos para solucionar los conflictos laborales con los empresarios. FUÉ EL ESTADO, benefactor y representativo, quién decidió por nosotros. EL ESTADO decide que los curritos no somos capaces de decidir por nosotros mismos lo que nos conviene.

¡MENOS MAL!. Papá y mamá estado vienen a cuidar de nosotros, pobres trabajadores que no sabemos decidir por nosotros mismos. La doble delegación, ya puestos, es mejor que la la simple asamblea de siempre: votamos a nuestros representantes de El Congreso y ellos deciden la manera en que debemos elegir a nuestros representantes en el trabajo. Por extensión en el barrio, en la escuela y hasta en nuestras casas...

Porque EL ESTADO está empeñado en salvarnos de nosotros mismos. Y no me extraña, porque al Estado tanto le dá si podemos comer o no. Además, le conviene mucho que haya una confrontación permanente entre patronal y trabajadores, ya que así podrá enviar a sus fuerzas armadas policiales represivas a recordar, a palos, quien manda aquí. SEGUIMOS EN EL ESTADO, LA PATRONAL, NOSOTROS Y NUESTROS. Recordemos el último episodio con la huelga del metal en Cádiz, donde por primera vez nuestro gobierno sacó una tanqueta policial contra los piquetes. Un paso más en la represión sindical.

En estos sindicatos verticales creados por el estado en el dia de HOY, sólo hay impotencia en los afiliados a los mismos. Los más combativos son los quejicas: con el discurso "es que no hay derecho, es que nos bajan el sueldo, es que mira como viven nuestros representantes, no hacen nada y cobran por ello, es que ahora hablan de un ERE y no vaya a ser que me toque a mí, que soy tan servicial, si me hubiera presentado a las últimas elecciones no me podrían despedir, que morro tienen nuestros representantes que a ellos no los echan".

Y sus representantes, liberados sindicales, los mas combativos, sufren todavía más que los trabajadores quejicas: dicen "yo que me parto la cara con el empresario, compartiendo mariscadas, yo que estoy sin dormir porque os van a echar con el ERE y no existe manera legal de pararlo, según dicen en nuestra asesoría juridica, que es los que saben de todo esto, yo que apenas veo a mi esposa de tanto luchar entre las mariscadas por mis compañeros y que lo único que escucho es que en mis horas remuneradas sindicales no hago nada y soy un vendido, estoy siendo traicionado por mis trabajadores que me pusieron aquí votando en elecciones sindicales, porque se mueren de miedo cuando les digo que estaría bien ir un poquito a la huelga, 1 día como mucho, a mi que me llaman vendido porque he logrado que en vez de despedir a 200, despidan a 180. DESAGRADECIDOS...

Y la patronal, ¿que pinta en todo esto?. La patronal está muerta de risa.

Y el ESTADO, ¿que pinta en todo esto? El Estado está muy ocupado y preocupado lanzando arengas, creando su post verdad (recordais el anterior programa) sus discursos, sus opiniones en todos sus medios de comunicación para que los trabajadores pensemos que si la patronal tiene un problema, es un problema de todos. Y que si los trabajadores perdemos derechos laborales hay que joderse y aguantarse, que es nuestra culpa ya que vivimos muy bien por encima de nuestras posibilidades. ¿Os suena? Cuando nos repetían que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Que no pueden subir salarios y pensiones por lo mismo, por vivr por encima de nuestras posibilidades. ESPAÑA VA BIEN, PERO PARA LOS MISMOS DE SIEMPRE, el alcalde, el banquero, los ministros, las directivas de eléctricas y petroleras y para el presidente.

Desde sus TV estos de siempre nos decían que no protestemos porque podemos aumentar los problemas de la patronal, que bastante hace la patronal con tener empresas y darnos de comer. Que hay que trabajar más y cobrar menos. Así que, además de lanzar arengas, discursos y opiniones en sus tv y radios, también lanzan leyes, que para eso están. Estas leyes perjudiciales siempre para los mismos, los curritos, las asesorías juridicas de nuestros representantes sólo pueden claudicar, para eso son juridicas.

Y cuando las leyes no son suficientes, pues nos lanzan a sus policias, (último ejemplo, la protesta del metal en ádiz), a su ejercito al ejercito o lo que consideren necesario para mantener su paz social y nuestra miseria laboral. Y entre nosotros solo queda la mentalidad del representado, la mentalidad del esclavo moderno. Y en nuestros representantes queda la mentalidad del representante, mentalidad del capataz. Quejicas unos, quejicas otros, como mucho protestones...

LLEGAMOS A LA SIGUIENTE CONCLUSIÓN:

SI SE ACABA EL PATRÓN, SI SE ACABA EL ESTADO Y SI SE ACABAN LOS REPRESENTANTES, QUEDAMOS LOS TRABAJADORES

La experiencia nos ha demostrado que no somos nada si no somos una clase social. No tenemos nada si no es propiedad común. Nuestra situación individual no dejará de empeorar si no volvemos a pensar de manera colectiva: nuestros intereses, nuestros problemas, nuestras conquistas, nuestros enemigos, nuestras luchas. Cultura de colectividad y solidaridad en la lucha. Nadie mejora si no mejoramos, nadie gana si no ganamos.

Por esto mismo los principios más arraigados en CNT AIT son la colectividad y la solidaridad en la lucha.

El Estado y el patrón, necesitan mantener el sistema que los sustenta porque sus intereses están basados en el expolio de lo que es de todos, en buscar a través de sus medios de comunicación una sociedad sumisa basada en el individualismo y la confrontación entre las personas por ideologias inventadas, mientras ellos se rien en nuestra cara. El poder y la dominación tanto económica como cultural, son sus cimientos.

Nosotros, los trabajadores, somos sus enemigos y también su alimento, nos necesitan dóciles e incapaces, ya que dependen de nosotros para existir.

Simulan que no nos temen porque quieren que nos consideremos vencidos, para lograrlo dejan de llamarnos por nuestro nombre; somos ciudadanos, recursos humanos o lo que ellos quieran. Pero también ocultan su propio nombre y cuando hablan de lo que nos imponen porque les conviene para su beneficio, siempre a nuestra costa, se llaman a sí mismos bién común, interés general, país...

Para conseguirlo su mejor arma es la DELEGACIÓN. Esta delegación se ha mostrado muy efectiva en el mundo laboral: cada currante, con la soledad del voto, va dejando al mismo tiempo su capacidad para pensar con los demás, de manera colectiva, para decidir con los demás, colectivamente, lo que es mejor para el bién común y la vida en sociedad, para actuar con los demás. Es decir, con cada voto, abandona su capacidad de pensar, decidir y actuar. Para eso hay profesionales que lo hacen por él, que se lo curren. Y si no lo hacen bien, les castigo con mi voto en las próximas elecciones. Y castigo trás castigo, vemos que estos profesionales sindicales son cada vez más profesionales y menos trabajadores, a pesar de que los sustituimos una y otra vez. Pero como hemos perdido toda capacidad de decisión sobre nuestras vidas, sufrimos y nos quejamos.

La solución a esta situación es hacer que esos esforzados compañeros, profesionales del sindicalismo, vuelvan a ser sólo compañeros, sin la terrible responsabilidad de pensar, hablar y decidir por nosotros. Les hará mucho bien abandonar ese extraño lugar donde se encuentran.

La solución a nuestros problemas, a la perdida de nuestros derechos laborales, es acabar con esas estructuras estatales parasindicales, construidas por el Estado contra nosotros. Que vuelvan las asambleas, que son las que tienen la verdadera fuerza y el poder. Que vuelvan las asambleas en nuestros centros de trabajo. Que la lucha sindical se haga bajo el poder de la ASAMBLEA.

Y a la asamblea del Sindicato que se organicen aunque nos replesalien, aunque nos cambien de centro de trabajo, de sector, aunque estemos en paro o nuestros problemas no sean exclusivamente laborales. No somos únicamente productores, también somos receptores de lo que otros producen. Organizados para poner en práctica el apoyo mutuo en cualquier cuestión que, individual o colectivamente, se nos presente. Sin jerarquías y sin admitir mas representación que aquella que sale mandatada desde la asamblea para llevar a cabo una tarea concreta.

NOSOTROS EN ASAMBLEAS Y EL SINDICATO ASAMBLEARIO.

Eso está muy bien, pero es que los demás no quieren, son malos y egoistas.... Aunque se les consulte a todos los currantes de la misma empresa, la mayoría nos contestaría: es que los sindicatos y los comités de empresa están llenos de vividores y corruptos. Si entrase gente honrada, ya veriamos...

El problema es EL SISTEMA, el problema es quienes forman parte de estos sindicatos y comites. No es que nadie haya visto gente honrada y combativa que entró en el sistema con la mejor intención. Pero lo que pasa es que con el tiempo dejan de ser honrados y combativos. Porque una institución como el Comité de Empresa, pensada para el diálogo y la paz entre las partes que deben estar en guerra, sólo puede traer silencio y derrota. Si el currante te dá la representación para que luches por él, tienes que luchar por él, no puedes pretender que trague con lo que le digas, esté callado todo el tiempo y después luche cuando y como tú le mandes, sin saber bien para qué.

El propio sistema atrae corruptos y vividores, como la basura a las ratas. Si el sistema fuera aceptable, no habría posibilidad de que se parasitara con este tipo de gente. Por cierto, hace mucho que no se ve gente respetable, honrada y combativa presentarse a las elecciones sindicales. (una paradoja igual que en los partidos politicos del sistema estatal)

Decimos: Eso de la organización asamblearia y no jerarquíca es lo mejor, pero para conseguir el objetivo sería necesaria una consciencia colectiva para que una gran mayoria se adhiera a este modo de funcionamiento. Porque unos pocos únicamente no tendremos la fuerza necesaria para lograr un cambio social. Esto es la variante de echarle la culpa a los demás. La costumbre de delegar en todos los ámbitos de la vida social, de entregar a los profesionales nuestra libertad y nuestra responsabilidad a cambio de una pretendida comodidad y buena gestión de esa vida social nos convierte en paralíticos, en menores de edad, en seres vacíos y amedrentados por el miedo a no tomar decisiones acertadas.

No confiamos en nosotros mismos y, por tanto, buscamos un responsable de nuestros propios actos en la "MAYORIA", con o sin urnas. La inercia es una fuerza poderosa que nos arrastra, y para detenerla es necesario que actúe una fuerza mayor, LA FUERZA DE LA ASAMBLEA.

La razón humana deberá ser suficiente; no se puede hacer lo contrario de lo que se sabe que se tiene que hacer. Unos pocos, organizados, hacen más que nadie, y es el primer paso imprescindible para ser más. PARA SER TODOS TAMBIÉN TENGO QUE SER YO, Y NO PRETENDER QUE OTROS HAGAN MI PARTE POR MÍ

Mario Cortés.